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Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos:

La Imperiosa Necesidad de Tratar Nuestros Residuos:

En tanto exista vida humana siempre van a existir residuos, porque son el resultado de nuestra necesidad de producir y consumir alimentos. Pero a diferencia de lo que ocurría en el pasado, hoy la población humana, que supera los 6.000 millones de personas, genera una cantidad de residuos sin precedentes. El impacto ambiental de la sociedad sobre la Tierra alcanza niveles alarmantes, reflejado diariamente en los medios de comunicación.


Hay residuos que se producen en las viviendas, en los pueblos y las ciudades, ya que por la necesidad de cocinar diariamente se acumulan desechos orgánicos que deben ser adecuadamente retirados y tratados para no producir contaminación. A esto se suman los desechos de los centros de concentración y distribución de frutas, hortalizas y otros alimentos, donde siempre alguna parte se deteriora y es descartada. En el campo también se generan residuos, por ejemplo en las actividades tamberas y como consecuencia de los ordeños. Además de los residuos de los criaderos de aves, tanto parrilleras como en tinglados de gallinas ponedoras; y en establecimientos de cría y engorde de cerdos.

Un porcentaje importante sobre el total de los residuos es orgánico, lo que también implica que es biodegradable. La naturaleza tiene sus propias soluciones.

Sin embargo, el mal manejo ambiental de estos residuos produce, por fermentación de la materia orgánica, su auto-combustión con la consiguiente incineración a baja temperatura de otros desechos como por ejemplo los plásticos, que producen dioxinas y furanos (compuestos cancerígenos que no se descomponen fácilmente en el ambiente). También la generación de nubes de humo denso, que han producido repetidos accidentes automovilísticos de magnitud, con el saldo de pérdidas de vidas humanas y daños importantes.La cuestión es que los residuos no se acumulen, se deben recolectar adecuadamente, recuperar y reciclar, procurando que la naturaleza pueda actuar sobre ellos, con sus procesos biológicos, incorporándolos a sus ciclos de nutrientes.

“La Basura es un Problema de la Especie Humana,
No se lo deje a la Naturaleza para que lo resuelva”

Características de los Residuos:

Considerando que en las poblaciones medianas y pequeñas la gente cocina en su casa utilizando productos frescos, los residuos contienen abundante cantidad de materia orgánica -del orden del 50 %-, siendo el resto materiales factibles de reciclar (vidrios, papel, cartón, plásticos, textiles, metales), un pequeño porcentaje de residuos patogénicos (remedios vencidos, pañales, etc.) y otros materiales que no tienen utilidad y deben disponerse de manera adecuada.

La generación de residuos por habitantes, de acuerdo a su nivel de vida puede estar en el orden de 0,5 a 0,9 Kg / Habitante por día. Resultando un promedio razonable de 0,70 Kg / Hab por día.

La fracción orgánica de los residuos contiene del orden del 78 % a 82 % de agua; es decir un contenido de sólidos que varía del 18% (residuos con mayor cantidad de verduras y yerba) hasta un 22% (residuos con más restos de pan, fideos y comidas desechadas no consumidas).

Objetivo de Gestión Importante:

Clasificación en Origen y Posterior Selección de Reciclables en Planta:

Si se toma una composición promedio y lógica de residuos con 50% de materia orgánica, se tiene dentro de esta mezcla unos 400 Kg de agua por tonelada de residuos. Es decir que la cantidad de agua que posee los residuos es del orden del 40%; por lo tanto una clasificación en origen de la fracción orgánica está debidamente justificada, por la complicación que genera la humedad para el transporte y manejo de los residuos

“Mejor que Separar, NO Mezclar”


Esta circunstancia determina que se deba procurar como gran objetivo de gestión, poder separar en origen esta fracción de residuos orgánicos debido precisamente a su gran contenido de humedad; lo cual mejoraría el manejo de este importante porcentaje; como también aportaría mayores posibilidades para la clasificación y reciclables de la fracción de inorgánicos (también denominados “secos”)

Teniendo en cuenta que las mejores condiciones para realizar el Reciclaje de la fracción inorgánica contenida en los residuos, se logrará cuando estos estén lo más secos y limpios posibles; resulta sumamente deseable que se pueda implementar una campaña de "Separación en Origen", como objetivo principal para un plan de gestión de residuos.

Esta alternativa permitirá tener, en bolsas separadas, la materia orgánica (húmeda, que rápidamente fermenta) y por otro lado todos los elementos factibles de reciclar (papel, cartón, vidrio, plásticos, aluminio, latas, trapos, pañales descartables, etc.)

Las bolsas conteniendo el material posible de reciclar, se podrá gestionar de manera más segura -al no ensuciarse y humedecerse con materia orgánica- presentando mayores posibilidades para recuperar materiales útiles para iniciar algún circuito de reciclaje.

Disposición Final Controlada de Rechazos:

Se debe tener presente que no todos los componentes del residuo son reciclables, algunos tipos de envases -por contener en su composición varios materiales fuertemente adheridos- no son recuperables, otros por encontrarse sumamente sucios, etc, deberán tener una disposición sin otra utilidad. Por esta razón se deberá contemplar un sitio para su enterramiento controlado en un relleno sanitario.

Existe un porcentaje de residuos de tipo patológicos, como pañales descartables (tanto de bebes como de geriátricos), remedios vencidos, etc; que requieren una disposición final sumamente controlada.

El diseño de la disposición controlada de los rechazos dependerá del lugar geográfico y será tanto más costoso en la medida que aumente la permeabilidad del suelo, el tamaño del mismo, el clima local (régimen de lluvias, etc.)

Una disposición final será más apropiada ambientalmente -con menores complicaciones operativas- cuanto más inertes sean los materiales a disponer.

El hecho de eliminar el significativo porcentaje de materia orgánica (50 % en promedio de todo el peso de los residuos) con su elevado contenido de humedad, reduce sustancialmente los costos de gestión de la fracción residual que deba disponerse, por no tener utilidad.

Significativa Reducción de Impacto Ambiental, con la Clasificación en Origen:

La materia orgánica del residuo inicia su descomposición con una etapa de hidrólisis que libera gran cantidad de líquidos lixiviados (que deben extraerse mediante un sistema de tuberías ubicado en el fondo impermeable del relleno desde el relleno para tratarse adecuadamente), lo que se suma al agua de lluvia que ingresa en el frente de trabajo durante todo el período de gestión.

A causa del proceso de descomposición anaeróbica que se produce dentro de un enterramiento controlado se generan gases de “efecto invernadero” (como el metano) por lo que se debe evitar su venteo a la atmósfera sin quemarse por lo menos. Esto determina que obligatoriamente se deba recolectarlos mediante la colocación de chimeneas. Como no es posible recolectar los gases en su totalidad (50% como porcentaje de máxima); se genera un impacto permanente para el ambiente a causa de este tipo de gestión de residuos.

Tal circunstancia determina que sea muy deseable como objetivo de gestión ambiental recuperar la materia orgánica y evitar que se envíe a un relleno sanitario.

La materia orgánica recuperada -por su característica biodegradable-, puede tratarse en forma aeróbica obteniéndose “compost”, o alternativamente digerirse anaeróbicamente en un biodigestor y recuperar energía (biogás combustible) y también un residuo estabilizado semi-liquido que retiene todos los nutrientes originales del residuo (fundamentalmente nitrógeno, fósforo y potasio), que puede volverse a la tierra para iniciar un nuevo ciclo productivo.

Actualmente se están reponiendo menos del 30% de los nutrientes que se retiran de los campos de cultivo con las diferentes cosechas. En consecuencia la fertilidad de los campos está siendo hipotecada a futuro.

En consecuencia de bebe procurar reciclar todos los nutrientes y materia orgánica estabilizada hacia los campos de cultivo, evitando la perdida de un recursos tan valioso; y que finalmente se llegue a la desertización.

La Naturaleza Circular:

Los científicos coinciden en que la vida en la Tierra comenzó con el desarrollo de los primeros microorganismos, hace unos 3.400 millones de años, cuando todavía no había oxígeno en la atmósfera. La vida aparece a nivel de bacterias denominadas “anaeróbicas”, que tienen la capacidad de consumir materia orgánica para sobrevivir, en ausencia total de oxígeno. Debido a esto han desarrollado un mecanismo de respiración, por el cual producen una mezcla de gases denominada biogás, con buena proporción de metano (conocido comúnmente como “gas natural”) y dióxido de carbono.

La naturaleza tiene este inmenso ejército de “descomponedores”, integrado por millones de millones de individuos microscópicos que se alimentan con la materia orgánica residual. Esta flora anaeróbica, aún existe actualmente en el fondo de los pantanos, en los intestinos de los mamíferos, etc. y puede utilizarse para el tratamiento de nuestros residuos, contribuyendo así al saneamiento del ambiente.

Si se facilita un lugar adecuado, que puede ser un tanque cerrado llamado biodigestor y se alimenta con materia orgánica residual, estas bacterias van a consumir “nuestra basura”, con el beneficio de obtener: energía en forma de biogás combustible y un abono estabilizado con características de abono orgánico. La naturaleza aporta lo suyo. Le corresponde a cada comunidad, con su buena predisposición, el tratamiento de los residuos y lograr su adecuado reciclaje. Cada vez más comunidades valorizan sus desechos al transformarlos en productos de gran utilidad, como combustible renovable y abono orgánico usado como mejorador de suelos.

Residuos Orgánicos = Energía Acumulada

La digestión anaeróbica es un proceso biológico realizado por bacterias, que existen en la naturaleza desde unos 3.400 millones de años atrás, cuando la atmósfera todavía no tenía oxígeno; estaba compuesta por nitrógeno, dióxido de carbono, argón y vapor de agua. Este interesante proceso de descomposición de la materia orgánica compleja (celulosa, carbohidratos, almidón, proteínas, etc.) produce biogás combustible, con 60 % de metano (CH4) y aproximadamente 40 % de dióxido de carbono (CO2).

La naturaleza tiene sus propias soluciones para procesar los residuos orgánicos (biodegradables). Nuestro desafío es que no se acumulen junto a los “inorgánicos” (vidrio, metales, etc) o lentamente biodegradables (como ciertos plásticos); los cuales deben enviarse a un circuito de recuperación y posterior reciclaje.

En promedio los residuos sólidos criaderos de aves están conformados por residuos orgánicos húmedos con un 35 % de sólidos y un 90 % de materia volátil, factible de transformarse en biogás. Esta materia orgánica residual puede ser tratada, pudiendo recuperarse buena parte de la energía que contiene.

La naturaleza aporta lo principal, le corresponde al ser humano facilitar, con su buena predisposición, el tratamiento de los residuos y lograr su “reciclaje”. El “camino de la biodigestión” es una buena alternativa para alcanzar este propósito.

La digestión anaeróbica constituye una tecnología apropiada, que puede ser utilizada en beneficio de la gente y su ambiente, al transformar la fracción orgánica de la basura en un combustible renovable (biogás) y un residuo estabilizado que constituye un abono mejorador de suelos.

BIOGÁS: CON IMPACTO “CERO” AL EFECTO INVERNADERO
Utilizando biogás se contribuye a reducir el cambio climático, ya que en el ciclo de un año, se fija CO2 de la atmósfera en la materia orgánica, mediante fotosíntesis. Luego el metano que se genera dentro del biodigestor se puede aprovechar para satisfacer distintas necesidades de energía de una comunidad; devolviéndose a la atmósfera la misma cantidad de CO2 anteriormente fijado.
La energía térmica proveniente del sol, primero se almacena, para luego ser aprovechada con la combustión del biogás, -un noble combustible renovable-.


La Opción Tecnológica de la Metanización para Tratar los Residuos Orgánicos:

La materia orgánica residual posee gran cantidad de agua “ligada”, dentro de las estructuras celulares de vegetales, frutas, carnes, embutidos, etc. –del orden del 80% para residuos clasificados en origen-, la cual se libera por “hidrólisis” que se produce en la primera etapa de la biodigestión. En consecuencia a los fines de adoptar e implementar una solución tecnológica, se tiene básicamente en función de los porcentajes un problema de tratamiento de agua residual.

El proceso de metanización posee un concepto ambiental muy alto, al permitir el tratamiento y reciclaje de los residuos urbanos y agroindustriales -sustituyendo combustibles derivados de petróleo- disponible para mover parte de la planta de reciclaje. También en algunos casos generando un excedente neto. Se genera energía renovable desde residuos contaminantes y sin valor en el estado en que se encuentran.

La biodigestión anaeróbica permite lograr que la energía contenida en los residuos –energía de alta entropía, degradada y con poca utilidad en ese estado- pueda ser transformada, liberada y reciclada en un combustible gaseoso -metano (CH4)-, como energía de alta calidad. Consecuentemente que puede utilizarse para generar energía eléctrica, vapor, agua caliente; en sistemas de co-generación de alta eficiencia.

Dado que el proceso de biodigestión se realiza en un ambiente totalmente confinado, permite que todas las emisiones pueden ser controladas y en consecuencia tratadas y depuradas, hasta los niveles que indique la legislación ambiental vigente; minimizando los impactos sobre la atmósfera.

En la medida que aumente la escala de procesamiento, la posibilidad de manejar los residuos dentro de una suspensión -lo cual les permite fluir- hace que puedan ser conducidos por cañerías, lo cual permite adoptar equipos desde una amplia oferta disponible para la ingeniería sanitaria.

La factibilidad de mecanizar totalmente el proceso favorece el monitoreo de variables, aumentando el nivel de automatización y control del proceso. Consecuentemente se reduce la cantidad de mano de obra no-calificada para el procesamiento de los residuos, lográndose mayor confiabilidad del proceso de tratamiento

Disponer de energía renovable (biogás) en cantidad suficiente, determina que se pueda alcanzar la escala de producción necesaria.

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